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Eva Torres

Su interés por la literatura infantil surgió a raíz de su labor profesional. Cada mañana se levanta para trabajar con niños, con el objetivo de que se sientan seguros, felices y queridos. Su lugar preferido para trabajar con ellos es la sala de psicomotricidad, un espacio mágico donde tanto pequeños como adultos nos transformamos y nos convertimos en mejores personas, jugando.

Desde un enfoque educativo y también terapéutico, la psicomotricidad la permite llegar al corazón de los niños y navegar por su mundo emocional: a veces tenebroso, otras inquietante, otras desgarrador y afortunadamente la mayoría de las veces curioso, apasionado y tremendamente creativo.

Ahí nace su necesidad por traducir en metáforas los deseos, los anhelos, los miedos, las pasiones, las inquietudes de los más pequeños, para que los adultos podamos comprenderlos mejor, y acompañarlos a crecer seguros de sí mismos, libres para desplegar sus alas en dirección a su propio rumbo.

Dice que «Escribir para mi es seguir jugando, esta vez con las palabras, quizá por ello me surja de manera natural la rima, o quizá también, porque mi madre nos leía poesía en infancia».